Pensar en las vacaciones, en lo que queda del verano nos llena de expectativas, pero no es algo que deba improvisarse, especialmente cuando quienes nos acompañan son adultos mayores. Programar con tiempo, investigar y considerar sus necesidades físicas y emocionales es fundamental para evitar contratiempos y asegurar que el viaje sea un verdadero descanso.
A continuación, Carolina Concha, terapeuta ocupacional de Acalis, entrega ocho recomendaciones para que el turismo con adultos mayores sea una experiencia positiva y memorable.
Destinos accesibles y planificación anticipada
- Escoger un lugar adecuado: Es fundamental considerar la condición física de la persona mayor y la accesibilidad del destino. Evaluar distancias, pendientes, transporte y servicios disponibles permitirá elegir un lugar apropiado. Lo ideal es decidir en conjunto, generando entusiasmo y compromiso en todo el grupo.
- Investigar hoteles, restaurantes y guías turísticos: Verificar que los espacios cuenten con accesos adecuados, ascensores, baños adaptados o servicios de asistencia es clave. Contar con un guía organizado evita improvisaciones y facilita una experiencia más segura.
- Averiguar la ubicación del centro médico más cercano: Ante cualquier emergencia, saber a dónde acudir reduce tiempos de respuesta y aporta tranquilidad durante la estadía.
Salud, seguridad y comodidad durante el viaje
- Realizar un chequeo médico previo: Tener exámenes actualizados y autorización para viajar es recomendable. Llevar medicamentos suficientes, distribuirlos en más de un equipaje y portar la documentación médica en el bolso de mano puede prevenir complicaciones.
- Preparar el equipaje con criterio: Hacer una lista facilita no olvidar elementos esenciales. En verano, se recomienda bloqueador solar, sombrero de ala ancha, ropa liviana y calzado cómodo. Si es necesario, considerar ayudas técnicas para evitar caídas, ya que una fractura en una persona mayor puede tener consecuencias más complejas.
- Solicitar asistencia en el aeropuerto o terminal: En casos de movilidad reducida, es aconsejable pedir apoyo con anticipación para embarque y desembarque. Llegar con tiempo suficiente evita estrés innecesario.
- Mantener movimiento en viajes largos: En trayectos extensos es recomendable levantarse cada dos horas, estirar las piernas o realizar movimientos suaves para favorecer la circulación sanguínea.
Experiencias compartidas y bienestar emocional
- Fomentar la socialización y el encuentro: Coordinar reuniones con familiares o amigos en el destino fortalece el bienestar emocional. La interacción social estimula el trabajo cognitivo y contribuye a que el turismo con adultos mayores sea una experiencia enriquecedora más allá del descanso físico.
Viajar con personas mayores no significa limitar la experiencia, sino adaptarla con inteligencia. El turismo con adultos mayores puede transformarse en una oportunidad para fortalecer vínculos, compartir tiempos de calidad y crear recuerdos significativos. Con planificación y cuidado, las vacaciones soñadas pueden ser un placer para todos.
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