El Ministerio de Salud trabaja actualmente en un nuevo Marco Nacional de Salud Mental para Personas Mayores, que introduce por primera vez la obligación de medir el riesgo de soledad y aislamiento social en atenciones primarias. La decisión surge tras cifras preocupantes: cerca del 22 % de los adultos mayores ha reportado síntomas depresivos, muchos de ellos asociados a la falta de compañía continua.

Una de las líneas del plan es capacitar a equipos de salud para detectar señales de soledad mediante instrumentos breves de evaluación. Además, se busca integrar a los adultos mayores en programas comunitarios financiados por municipios y servicios de salud, con actividades culturales, físicas y recreativas que ya han mostrado disminuir un 30 % los niveles de aislamiento en zonas piloto como Biobío y Valparaíso.

El desafío, sin embargo, también es territorial. Regiones como Ñuble, Maule y Los Lagos registran los mayores índices de envejecimiento, lo que obliga a rediseñar la oferta pública para zonas rurales donde los mayores pueden vivir a kilómetros de distancia de su familiar más cercano. Autoridades locales han advertido que la soledad en áreas rurales puede ser incluso más severa que en ciudades densas, donde al menos existen redes institucionales de apoyo.

El plan también considera un sistema de visitas domiciliarias para mayores que viven solos o presentan movilidad reducida, con equipos multiprofesionales que combinan apoyo emocional, médico y social. Según el Minsal, este enfoque podría beneficiar a más de 180.000 personas mayores en riesgo alto de aislamiento. De aprobarse su financiamiento en 2026, sería la primera política nacional en Chile orientada explícitamente al combate de la soledad.