La 68ª edición de los Premios Grammy ha dejado una huella imborrable para los amantes de las guitarras y los sonidos alternativos. En una noche donde la nostalgia se mezcló con la energía de la nueva escuela, The Cure, Nine Inch Nails y Turnstile se alzaron como los grandes protagonistas de las categorías de Rock y Alternativo.
El regreso triunfal de las leyendas: The Cure y Nine Inch Nails
El Microsoft Theater de Los Ángeles fue testigo de un reconocimiento largamente esperado. The Cure, liderados por un Robert Smith visiblemente emocionado, se llevaron el galardón a Mejor Interpretación de Música Alternativa. Este premio consolida el impacto cultural de su último trabajo, que ha resonado tanto en la crítica como en las nuevas generaciones de fans.
Por su parte, Nine Inch Nails, el proyecto de Trent Reznor y Atticus Ross, demostró por qué siguen siendo los arquitectos del sonido industrial moderno. La banda se llevó el premio a Mejor Grabación de Rock, destacando por su capacidad técnica y una producción que desafía los límites del género en pleno 2026.
Turnstile: El relevo generacional es una realidad
Sin duda, el momento más vibrante de la sección de rock fue la victoria de Turnstile. La banda de Baltimore se llevó a casa el codiciado gramófono por Mejor Álbum de Rock. Con este triunfo, el grupo no solo consolida su éxito comercial, sino que valida el crecimiento del hardcore melódico en el mainstream musical. Su energía en el escenario y su propuesta innovadora han logrado lo que pocos: unir a los puristas del género con el público joven de los festivales internacionales.
Impacto en la industria
Estos resultados marcan un punto de inflexión para el género. Tras años de dominio de otros estilos, el rock y el alternativo recuperan terreno en las categorías principales, demostrando que tanto la veteranía de las leyendas como la frescura de las bandas emergentes tienen un lugar privilegiado en la cultura popular actual.



