Microsoft podría preparar el lanzamiento de Windows 12 en 2026, una versión que marcaría un giro estratégico hacia la integración total de inteligencia artificial, nuevos requisitos de hardware y un posible modelo de suscripción para funciones avanzadas.
Aunque la compañía con sede en Redmond no ha confirmado oficialmente el proyecto, diversas filtraciones y reportes especializados señalan que el sistema aparece en documentación interna bajo el nombre en clave “Hudson Valley Next”.
Arquitectura modular y protagonismo de la IA
De acuerdo con la información filtrada, el nuevo sistema estaría basado en una arquitectura modular denominada CorePC, diseñada para ofrecer actualizaciones más rápidas y adaptables según el tipo de dispositivo. Este planteamiento permitiría separar componentes clave del sistema operativo y optimizar su rendimiento tanto en ordenadores tradicionales como en equipos híbridos o dispositivos ultraligeros.
Uno de los pilares centrales sería la integración profunda de la inteligencia artificial mediante Microsoft Copilot. El asistente, que ya cuenta con tecla dedicada en algunos portátiles recientes, pasaría a convertirse en un elemento estructural del sistema.
La IA no solo facilitaría tareas de productividad, sino que también gestionaría configuraciones, optimizaría el desempeño del equipo y automatizaría procesos de manera más amplia, según los reportes.
Requisitos técnicos más exigentes
Las filtraciones indican que Windows 12 podría exigir procesadores con una Unidad de Procesamiento Neuronal (NPU) capaz de alcanzar al menos 40 TOPS (billones de operaciones por segundo). Este requisito dejaría fuera a numerosos equipos actuales que no incorporan chips preparados específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial.
La situación evocaría lo ocurrido en la transición hacia Windows 11, cuando la obligatoriedad del TPM limitó la compatibilidad con dispositivos más antiguos. En esta ocasión, el foco no estaría en la seguridad, sino en asegurar la potencia necesaria para ejecutar funciones de IA de manera local.
El enfoque combinaría procesamiento en el dispositivo con servicios en la nube, configurando un modelo híbrido en el que determinadas tareas se ejecutarían directamente en el equipo y otras recurrirían a servidores remotos para ampliar sus capacidades.
Posible modelo de suscripción
Otro elemento que ha generado debate es la eventual implementación de un esquema de pago adicional. Fragmentos de código detectados por el medio especializado PCWorld hacen referencia a un “estado de suscripción”, lo que sugiere la posibilidad de una versión premium con herramientas exclusivas.
En ese escenario, algunas funciones avanzadas de inteligencia artificial podrían estar disponibles únicamente para quienes abonen una tarifa adicional, más allá de la licencia estándar del sistema operativo. Este movimiento acercaría a Microsoft a un modelo de servicios continuos, alineado con la tendencia del sector tecnológico.
La empresa no ha detallado oficialmente cómo funcionaría este esquema ni qué características quedarían bajo suscripción.
Integración con videojuegos y nube
La futura versión también reforzaría la conexión con el ecosistema Xbox, incorporando mejoras en tecnologías como DirectStorage, orientadas a reducir tiempos de carga y optimizar la latencia en juegos en la nube.
Además, la inteligencia artificial podría intervenir en la administración de recursos gráficos y del sistema, ajustando configuraciones automáticamente según el rendimiento del hardware. El objetivo sería ofrecer una experiencia más fluida sin necesidad de ajustes manuales complejos por parte del usuario.
Por el momento, Microsoft no ha realizado anuncios oficiales sobre Windows 12. Sin embargo, la combinación de arquitectura modular, integración profunda de IA, mayores exigencias técnicas y un posible modelo de suscripción apunta a un cambio significativo en la evolución del sistema operativo más utilizado del mundo.
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