Por: Redacción Música | 15 de febrero de 2026

En la cronología del rock británico, pocos nombres son tan respetados y, a la vez, tan subestimados como el de Mick Avory. Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario de su nacimiento en East Molesey, Surrey, la comunidad musical rinde homenaje al hombre que mantuvo el pulso de The Kinks durante dos décadas de gloria, caos y creatividad desbordante.

De los ensayos con los Rolling Stones al estrellato con The Kinks

Antes de convertirse en una pieza fundamental de la banda de los hermanos Ray y Dave Davies, Avory estuvo a punto de cambiar la historia del rock de otra manera: participó en los primeros ensayos de The Rolling Stones en 1962. Sin embargo, su destino estaba marcado por el estilo más melódico y teatral de The Kinks, banda a la que se unió en 1964.

Su formación técnica, influenciada directamente por el jazz, le permitió aportar una sofisticación rítmica que diferenciaba a The Kinks de sus contemporáneos más ruidosos. Canciones icónicas como “Waterloo Sunset”, “Sunny Afternoon” y “Lola” deben gran parte de su atmósfera a la precisión y el «swing» de Avory.

Una carrera marcada por la tensión (y los platos voladores)

La historia de Mick Avory no solo se escribe con baquetas, sino también con la legendaria rivalidad que mantuvo con el guitarrista Dave Davies. El punto máximo de esta tensión ocurrió en 1965, durante un concierto en Cardiff, donde tras una discusión en el escenario, Avory golpeó a Dave con un plato de su batería, un incidente que casi termina en tragedia y que se convirtió en una de las anécdotas más salvajes de la era del rock.

A pesar de los roces, Mick permaneció en la formación hasta 1984, siendo el miembro más longevo del grupo tras los hermanos fundadores.

El legado de un caballero del rock

Tras su salida de The Kinks, Avory continuó vinculado a la música, gestionando los estudios Konk y participando en diversos proyectos de exmiembros de la banda (The Kast Off Kinks). Hoy, a sus 82 años, es recordado como el baterista que supo navegar entre el genio compositivo de Ray Davies y la volatilidad de Dave, logrando un equilibrio sonoro que influyó a bandas desde el britpop de los 90 hasta el indie rock actual.