Ciudad de México – El Festival Iberoamericano de Cultura Musical, Vive Latino 2026, cerró una de las jornadas más memorables de su historia reciente. El encargado de poner el broche de oro no fue otro que Lenny Kravitz, quien entregó una actuación magistral que dejó al público mexicano extasiado.
Con su inconfundible estilo que fusiona la crudeza del rock clásico, la cadencia del soul y la energía del funk, Kravitz demostró por qué las leyendas que marcaron la pauta musical en los años 90s y 2000s siguen dominando los escenarios masivos con absoluta autoridad. Bautizado espontáneamente por la multitud y la crítica presente como el «ministro del rock», el artista estadounidense no ofreció un simple concierto, sino un verdadero ritual musical.
Un viaje por los clásicos que definieron una época
Para los melómanos y amantes de los sonidos retro, el setlist de la noche fue un viaje en el tiempo insuperable. El repertorio repasó de manera impecable los grandes éxitos que consolidaron a Kravitz como un ícono del rock mundial.
Himnos atemporales que han dominado las frecuencias radiales durante décadas volvieron a resonar bajo el cielo de la Ciudad de México con una potencia abrumadora. La conexión con el público fue total, demostrando que estos himnos generacionales mantienen una vigencia y una frescura envidiables, conectando a la perfección con una audiencia sedienta de auténticos riffs de guitarra y rock en estado puro.
El cierre de esta edición del Vive Latino reafirma una verdad innegable: los grandes clásicos de la música nunca mueren, y figuras como Lenny Kravitz siguen oficiando ceremonias donde la buena música es la única y verdadera religión.



