La tendencia «Back to Basics» se consolida este año. Los consumidores abandonan las bayas de Goji y las semillas importadas para redescubrir el poder nutricional y económico de los clásicos de la despensa.
Hubo un tiempo en que para ser «saludable» era necesario buscar ingredientes con nombres impronunciables provenientes del otro lado del mundo. Sin embargo, en 2026, la verdadera revolución nutricional está ocurriendo en los pasillos más humildes del supermercado.
Bajo conceptos como el fibre-maxxing (maximizar el consumo de fibra) y la «Alimentación como Medicina», alimentos tradicionales como la avena, las legumbres y el huevo han recuperado su trono como los verdaderos superalimentos de la década.
¿Por qué lo sencillo es el nuevo «Super»?
Varios factores han convergido para este cambio de paradigma:
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Sostenibilidad y Cercanía: El consumidor actual prioriza la huella de carbono. Las legumbres locales no solo son nutritivas, sino que regeneran el suelo y requieren menos transporte que los productos exóticos.
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Inflación y Presupuesto: Con el aumento en el costo de vida, la avena se ha posicionado como la reina del desayuno funcional por su bajo costo y su capacidad para regular el azúcar en sangre (índice glucémico bajo).
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Salud Intestinal: El auge de la ciencia del microbioma ha puesto el foco en la fibra fermentable, presente en abundancia en los garbanzos, las lentejas y las judías.
«No necesitamos polvos mágicos; necesitamos alimentos enteros. Una taza de lentejas ofrece más beneficios metabólicos y saciedad que muchos suplementos de moda», afirma el Dr. Miguel Ángel Rincón, experto en nutrición funcional.
Los 3 protagonistas de la despensa en 2026
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La Avena: Reconocida ahora por su alto contenido en betaglucanos, es el ingrediente estrella para quienes buscan energía sostenida sin picos de insulina.
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Las Legumbres: Ya no son solo para el invierno. Se integran en ensaladas, hummus y hasta en repostería saludable (brownies de alubias negras) como fuente principal de proteína vegetal.
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Verduras de Hoja Verde: La espinaca y la acelga han desplazado al kale, demostrando que su densidad vitamínica es igual de potente y mucho más accesible.



