El entonces estudiante de literatura William Peter Blatty, alumno de la Universidad Jesuítica de Georgetown, encontró la semilla de lo que décadas después sería un fenómeno editorial y cinematográfico. Mientras leía The Washington Post, en días en que el presidente Harry Truman iniciaba su segundo mandato y las tropas comunistas tomaban Pekín, una nota en la sección Sociedad captó su atención.

El artículo relataba el caso de “Robbie”, un niño que, tras jugar con una ouija para intentar comunicarse con una tía fallecida, comenzó a manifestar comportamientos violentos y extraños. Según el reporte, hablaba en lenguas desconocidas, exhibía una fuerza inusual y rechazaba objetos religiosos. Tras consultas médicas infructuosas, un sacerdote concluyó que estaba poseído. El exorcismo se extendió por seis semanas y, en la sesión número 30, el menor pronunció “Christus, Domini” (“Cristo, el Señor”) antes de recuperar la conciencia sin recordar nada.

Blatty archivó mentalmente la historia. No sería sino hasta dos décadas después que la retomaría.

El nacimiento de un fenómeno editorial

ESTADOS UNIDOS, 1969. Con Richard Nixon en la Casa Blanca y la China comunista enfrentada a la Unión Soviética, Blatty decidió dedicarse de lleno a la escritura tras ganar 10 mil dólares en un concurso televisivo. En una cabaña a orillas del lago Tahoe comenzó a trabajar en la novela inspirada en aquel caso de 1949.

En 1971, publicó El exorcista, que rápidamente se convirtió en un best seller con más de 13 millones de ejemplares vendidos.

El éxito llamó la atención de Warner Bros., que adquirió los derechos para su adaptación al cine. Blatty asumió el guion y la dirección quedó en manos de William Friedkin. En la versión cinematográfica, el niño fue reemplazado por una niña: Regan, interpretada por Linda Blair.

Un rodaje marcado por la tragedia

El rodaje comenzó el 14 de agosto de 1972 y pronto surgieron rumores de fenómenos extraños en el set. Días antes del inicio formal de la filmación, un incendio destruyó el decorado que representaba la casa de la protagonista. Tres operarios murieron y, según trascendió, solo la habitación del exorcismo quedó intacta. La causa oficial apuntó a un cortocircuito provocado por una paloma.

La filmación se retrasó seis semanas. Poco después, el actor Max von Sydow, quien interpretaba al padre Lankester, debió ausentarse por la muerte de su hermano. Días más tarde, la propia Blair faltó tras el fallecimiento de su abuelo.

Otros miembros del elenco tampoco llegaron al estreno. Jack MacGowran y Vasiliki Maliaros, cuyos personajes morían en la historia, fallecieron durante la postproducción. Un técnico fue asesinado y el vigilante nocturno del estudio apareció muerto. Además, el hijo del actor Jason Miller sufrió un grave accidente en motocicleta.

En años posteriores, la sombra de la tragedia continuó. En 1979, el actor Paul Bateson, con una breve aparición en el filme, fue condenado por asesinato. En 1987, el hijo de Mercedes McCambridge, voz del demonio en la cinta, mató a su familia y luego se suicidó.

Métodos extremos y tensión en el set

La atmósfera de sugestión creció entre el equipo. La actriz Ellen Burstyn, quien interpretó a la madre de Regan, pidió eliminar la frase “creo en el diablo” por temor a consecuencias negativas. Más adelante sufrió una caída cuando el arnés de seguridad se rompió durante una escena; su grito de dolor quedó registrado en la versión final.

El sacerdote asesor Thomas Bermingham se negó a realizar un exorcismo real en el set, limitándose a bendecir al equipo.

Friedkin, en busca de realismo, utilizó métodos polémicos. En una escena clave, disparó un arma sin previo aviso para provocar una reacción auténtica de pánico en Miller. En otra ocasión, abofeteó a un actor para obtener la expresión deseada. Para lograr el efecto de aliento helado, instaló potentes sistemas de refrigeración que redujeron la temperatura del set a niveles extremos mientras Blair vestía solo un camisón.

Las tensiones también alcanzaron a la relación entre director y guionista. Las diferencias creativas y conflictos personales terminaron por romper la amistad entre Blatty y Friedkin tras el estreno.

Reacciones del público y nuevos episodios

Cuando The Exorcist llegó a los cines, las reacciones fueron intensas. Se reportaron desmayos, vómitos y crisis de pánico en distintas salas. Una espectadora demandó al estudio tras sufrir una lesión al salir aterrorizada de la proyección.

En Roma, un rayo impactó una cruz de una iglesia cercana al cine donde se estrenaba la película, minutos antes de la función. En 1975, durante la versión teatral presentada en Londres, la actriz Mary Ure fue hallada muerta al día siguiente del estreno.

Décadas después, la leyenda persistió. El 28 de octubre de 2010, según versiones difundidas en internet, un colaborador de un portal murió tras publicar un artículo titulado “La Maldición del Exorcista”.

Entre hechos documentados, coincidencias trágicas y relatos alimentados por la sugestión colectiva, la historia de El exorcista continúa oscilando entre el mito y la realidad, consolidando su lugar no solo como hito del cine de terror, sino también como una de las producciones más rodeadas de controversia en la cultura popular contemporánea.

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