El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó el lunes que no descarta un eventual despliegue de tropas terrestres en Irán, en medio de una escalada militar que, según el Pentágono, ya ha permitido a Washington establecer una “superioridad aérea local”. El funcionario sostuvo que el Gobierno estadounidense está preparado para una campaña que podría extenderse hasta seis semanas, bajo un enfoque que privilegia una resolución rápida del conflicto.

Durante una conferencia de prensa en Washington, Hegseth evitó confirmar si existen operaciones especiales activas dentro del territorio iraní. “No, pero no vamos a entrar en el ejercicio de lo que haremos o no haremos”, respondió al ser consultado sobre la presencia de tropas. Añadió que “iremos tan lejos como necesitemos ir”, enfatizando que no se revelarán límites operativos.

El jefe del Pentágono marcó distancia con las intervenciones prolongadas en Irak y Afganistán, calificándolas como esfuerzos fallidos de construcción nacional. Según explicó, la actual operación —iniciada el sábado en coordinación con Israel— persigue metas concretas vinculadas exclusivamente a la seguridad de Estados Unidos y sus aliados.
“Sin reglas de enfrentamiento estúpidas, sin el atolladero de la construcción de naciones, sin ejercicios de construcción de democracia. No habrá guerras políticamente correctas”, declaró. “Luchamos para ganar y no desperdiciamos tiempo ni vidas. Esto no es Irak. Esto no es interminable”, agregó.

A su lado, el general Dan Caine, principal autoridad militar estadounidense, confirmó que la campaña aérea incluyó bombarderos B-2 equipados con municiones de 2.000 libras y aseguró que las defensas iraníes fueron neutralizadas. “Los ataques han resultado en el establecimiento de una superioridad aérea local. Esto no solo mejorará la protección de nuestras fuerzas, sino que les permitirá continuar el trabajo sobre Irán”, señaló.

Sin embargo, el control del espacio aéreo no ha impedido represalias. La empresa estatal QatarEnergy anunció la suspensión total de su producción de gas natural licuado tras ataques iraníes contra instalaciones en Qatar, lo que impulsó un alza del 40% en los precios del combustible en Europa. Paralelamente, drones iraníes impactaron la refinería saudí de Ras Tanura y un petrolero en el Mar de Omán.

La tensión se incrementó cuando el mando militar estadounidense confirmó que Kuwait derribó por error tres aviones F-15E Strike Eagle de Estados Unidos durante enfrentamientos contra drones iraníes. El CENTCOM informó que los seis tripulantes lograron eyectarse y fueron rescatados con vida, describiendo el episodio como fuego amigo en medio del combate.

Desde Teherán, el secretario de Seguridad Nacional iraní, Alí Larijani, respondió a las proyecciones estadounidenses. En un mensaje difundido en la red social X, afirmó que “Irán, a diferencia de Estados Unidos, se ha preparado para una larga guerra” y rechazó la estimación del presidente Donald Trump de una campaña de cinco semanas. “La nación se defenderá ferozmente para proteger su civilización de seis mil años”, advirtió.

El balance humano continúa en aumento. La Media Luna Roja iraní reportó al menos 555 fallecidos en Irán desde el inicio de la ofensiva el sábado, mientras que en Israel los ataques con misiles iraníes han dejado 11 muertos, incluidos fieles en una sinagoga de Beit Shemesh. El Pentágono confirmó además la muerte de cuatro militares estadounidenses.

En el plano internacional, Beijing, a través de su canciller Wang Yi, acusó a Washington y Tel Aviv de provocar deliberadamente la guerra y alertó que el uso de la supremacía militar podría devolver al mundo a la “ley de la selva”. En tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, comparecerá el martes ante el Congreso de Estados Unidos para defender la estrategia adoptada por la administración.

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