Por: Verónica Guerra Ibacache Académica de Terapia Ocupacional, Universidad Central
El aumento sostenido de la esperanza de vida en Chile es un logro social, pero nos enfrenta a un reto mayor: no basta con sumar años, el objetivo es vivirlos con bienestar, autonomía y propósito.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento saludable es el proceso de mantener la capacidad funcional que permite a las personas ser y hacer lo que valoran. Es importante entender que esto no significa necesariamente la ausencia de enfermedades, sino la capacidad de interactuar positivamente con nuestro entorno.
¿Qué es la capacidad funcional y por qué es clave?
La capacidad funcional no depende solo de la salud física o mental del individuo; es el resultado de la interacción entre la persona y su entorno. Por ello, una vejez activa no es solo una responsabilidad individual, sino un compromiso del Estado y la comunidad para crear condiciones estructurales dignas.
1. Autonomía e Independencia física
Mantener la movilidad es el primer paso para una vida autónoma.
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Actividad física regular: Adaptada a cada etapa para prevenir caídas y preservar la salud muscular.
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Estimulación cognitiva: El aprendizaje continuo fortalece la memoria y la toma de decisiones, reduciendo el riesgo de deterioro cognitivo.
2. Participación social y sentido de propósito
El aislamiento es uno de los mayores enemigos de la salud en la vejez. Para un envejecimiento exitoso, es vital:
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Mantener vínculos comunitarios fuertes.
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Fomentar oportunidades donde las personas mayores puedan aportar su experiencia.
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Combatir la soledad no deseada para mejorar la salud emocional.
3. Salud mental y lucha contra el «viejismo»
Es fundamental erradicar los estereotipos negativos asociados a la vejez. Envejecer no es sinónimo de pérdida de valor social. Una sociedad inclusiva debe promover una mirada respetuosa y abordar el malestar psicológico de manera oportuna.
Entornos amigables: El rol del Estado y la Comunidad
La OMS enfatiza que la autonomía depende directamente de los contextos cotidianos. Para asegurar la calidad de vida de las personas mayores, necesitamos:
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Viviendas seguras y barrios accesibles.
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Transporte público adecuado a las necesidades de movilidad reducida.
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Servicios de salud oportunos, continuos y con enfoque geriátrico.
«Invertir en envejecimiento saludable no solo mejora la vida de los mayores, sino que fortalece la cohesión social de todo el país.»
Conclusión: Un proceso que empieza hoy
El envejecimiento saludable se construye a lo largo de toda la vida, desde la infancia. Reconocer que la vejez es una etapa de desarrollo y no de declive es clave para asegurar un mañana más justo, inclusivo y humano para todas las generaciones en Chile.



