Nuevos datos del INE señalan que la participación laboral de las personas mayores de 60 años alcanzó un 26,5 %, impulsada tanto por necesidades económicas como por el deseo de mantenerse activos. Sin embargo, diversos estudios muestran que continuar en el mundo del trabajo también actúa como un factor protector frente a la soledad y el aislamiento social, especialmente en quienes viven solos. Expertos explican que el trabajo formal o informal crea rutinas, vínculos y sentido de pertenencia, claves para sostener la salud mental en la vejez.

Un informe del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) reveló que quienes participan en actividades laborales o voluntariados presentan hasta un 40 % menos de riesgo de soledad severa, comparado con los mayores que no desarrollan ninguna actividad fuera del hogar. Esta diferencia se debe a la interacción diaria, el fortalecimiento de habilidades y la percepción de utilidad social.

No obstante, organizaciones advierten que persisten fuertes barreras: discriminación por edad, problemas de movilidad y falta de capacitación digital. Más del 50 % de los mayores que buscan empleo declara haber sido rechazado por su edad, lo que profundiza la sensación de exclusión.

Las autoridades han planteado impulsar programas de reinserción laboral adaptados, sistemas de teletrabajo inclusivo y talleres de formación digital. Según especialistas, abrir espacios laborales para personas de 60 años o más no solo beneficia el desarrollo económico, sino que también se convierte en una herramienta efectiva de prevención contra la soledad en un país que envejece aceleradamente.

 

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