Viviana Urbina Guerrero es Doctora en Ciencias Atmosféricas; Meteoróloga Jefe en Nimbus Meteorología; Redactora en Meteored Chile.

El siguiente es un extracto de una entrevista concedida por estac destacada profesional a Radio Continente de La Serena, gracias al financiamiento del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional de Coquimbo

¿Cómo está Chile hoy respecto a disponibilidad de agua?

En Chile hoy estamos en una situación grave tanto de sequía como de escasez hídrica, entendiéndose la sequía como un fenómeno meteorológico y escasez como un desbalance a un largo plazo entre la oferta y demanda.

¿En cifras concretas?

» 76% de la superficie chilena está afectada por sequía, desertificación y suelo degradado (SudAustral Consulting SpA, 2016); la totalidad de los glaciares estudiados están en retroceso por el aumento de temperatura (DGA, 2011), mientras 110 acuíferos del país se encuentran actualmente con una demanda comprometida superior a su recarga (Ministerio del Interior, 2015). Según el último balance hídrico realizado por la DGA (2020), entre 13 y 37% han disminuido los últimos 30 años los caudales de agua superficial de las cuencas de Elquei, Aconcagua, Maipo, Rapel, Mataquito y Maule.

¿A futuro cuál es el panorama?

Poco halagüeño. De hecho, se proyecta un aumento de temperatura entre 1 y 2,5°C con una baja de precipitaciones que indica una reducción de hasta 50% entre el 2030 y 2060 en algunas zonas del país. Si tomamos en cuenta los embalses de la Región de Coquimbo, obviamente la situación es preocupante: La Laguna: 7,9%; Puclaro:6,5%; Recoleta:1,3%;La Paloma:1,0%; Cogotí:0,0%;Culimo:5,0%;El Bato:24,6% y Corrales:29,8%

¿Cuáles son los escenarios hídricos que se manejan?

El escenario futuro al 2030 y 2050 que considera un desenlace basado en la trayectoria y dinámica actual de gestión del recurso hídrico, sin una intervención adicional intencionada (conocido en inglés como escenario BAU ‘Business as usual’). En este, los sectores productivos continúan su desarrollo con un uso intensivo de agua, perdiendo competitividad por el incremento del costo del agua. Aumentan los conflictos entre sectores por la mayor competencia por el escaso recurso, dándose además una pérdida sistemática de ecosistemas críticos para sostener el ciclo hidrológico como lo son ríos, humedales, aguas subterráneas, turberas, entre otros.